Marc Decroly, un médico de 58 años que ya acompañó a más de 100 pacientes a poner fin a su vida, relata que “la eutanasia es un cuidado como otro, la diferencia es que es un cuidado final”
Desde hace 20 años el médico general se dedica a ayudar a los personas a domicilio, cuando la ley belga despenalizó la eutanasia
explica el médico a AFP
Según el médico, realizar más de tres procedimientos al mes se vuelve un poco duro, pues cada uno de los pacientes que ha ayudado a morir lo marcaron en cierta forma
A la hora de practicar una eutanasia, Decroly siempre dedica un tiempo para hablar con los pacientes y así verificar que no se haya arrepentido o si desea continuar con el procedimiento
El procedimiento tiene lugar en dos fases tras la infusión, primero de los sedantes y luego de las sustancias letales. "No tiene que morir en su cama, puede morir en su mejor silla, donde quiera morir", señala Marc
Y luego está el después: hablar con los familiares, llamar a la funeraria. "Hay muchas cosas que se expresan. Para mí, me permite agradecer a la familia la confianza que me ha depositado", finaliza
Solo unos cuantos en Bélgica se encuentran en desacuerdo con la despenalización y, por eso, en el mes de abril del presente año, se llevó a cabo una manifestación en el centro de Bruselas, que apenas reunió 350 personas
Según la ley de ese país, las personas que deseen poner fin a su vida deberán demostrar que padecen de una patología incurable y que el sufrimiento físico o psicológico que les produce es insoportable
Según los datos de Comisión Federal del Control, en 2021 hubo 2.700 eutanasias en Bélgica, lo que representa un 2.4 % de las muertes, en su mayoría pacientes de entre 60 y 89 años de edad
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