
Durante celebraciones y reuniones, muchas personas se preguntan cuál es la mejor opción para brindar sin afectar en exceso sus niveles de azúcar en sangre. Aunque el zumo de fruta se percibe como una alternativa más saludable en comparación con la cerveza o el vino, la realidad es que su impacto glucémico puede ser significativo.
¿Cuál es el nivel normal de la glucosa?
El nivel de glucosa en sangre se considera normal cuando es inferior a 100 mg/dL (5,6 mmol/L). Valores entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 6,9 mmol/L) indican prediabetes, mientras que una medición de 126 mg/dL (7,0 mmol/L) o más en al menos dos pruebas diferentes sugiere un diagnóstico de diabetes, según especialistas.
La cerveza, la bebida con más impacto en la glucosa
A diferencia de lo que podría parecer, la cerveza es la bebida con más impacto en los niveles de glucosa. Aunque su sabor no es particularmente dulce, contiene una gran cantidad de hidratos de carbono que el cuerpo transforma en azúcar. Una cerveza puede contener entre 10 y 15 gramos de carbohidratos, mientras que las cervezas light tienen entre 3 y 6 gramos, y las artesanales pueden superar los 20 gramos, como lo registran varios medios . Los expertos señalan la cerveza como el gran enemigo a combatir para controlar los niveles de azúcar en sangre.
El consumo excesivo de cerveza no solo eleva drásticamente la glucosa en sangre, sino que también puede provocar descensos bruscos después de unas horas, lo que dificulta el control glucémico. Además, su alto contenido calórico la convierte en una opción poco recomendable para quienes buscan mantener un peso saludable.

Publicidad
El vino: una opción más moderada
El vino, en particular el tinto seco, genera un menor impacto en los niveles de azúcar en sangre en comparación con la cerveza. Los vinos dulces o semidulces sí pueden alterar los índices glucémicos debido a su mayor contenido de azúcar. Según un estudio de la Asociación Estadounidense de Diabetes , el consumo moderado de vino podría incluso contribuir a reducir el azúcar en sangre gracias a su contenido de polifenoles y antioxidantes.
No obstante, el factor clave es la cantidad: una copa al día podría aportar beneficios, pero un consumo excesivo revierte sus efectos positivos y puede generar problemas metabólicos.

El jugo de naranja: un impacto rápido en la glucosa
El zumo de fruta, en especial el de naranja, se percibe como una opción saludable debido a su contenido en vitaminas y minerales. Sin embargo, al eliminar la fibra de la fruta, el azúcar presente en el zumo se absorbe rápidamente en la sangre, provocando un aumento abrupto de la glucosa.
Para evitar estos picos glucémicos, los nutricionistas recomiendan consumir la fruta entera en lugar de en zumo. La fibra ralentiza la absorción de la glucosa, permitiendo que los niveles de azúcar se mantengan más estables.

Publicidad
Finalmente, si bien ninguna de estas bebidas es completamente inofensiva para los niveles de azúcar en sangre, la cerveza es la que genera el mayor impacto, seguida por el zumo de naranja, mientras que el vino tinto seco, en moderación, resulta la mejor opción. La clave para un consumo saludable está en la moderación y en elegir bebidas con menor impacto glucémico para evitar fluctuaciones bruscas en la glucosa.