Omayra Sánchez fue la niña de 13 años cuyo rostro e historia se convirtió en un símbolo de la tragedia de Armero, ocurrida tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz el 13 de noviembre de 1985.¿Qué sucedió con Omayra en Armero?Durante la erupción, una avalancha de lodo y escombros sepultó a Armero, atrapando a Omayra entre los restos de su casa. A pesar de estar atrapada por los escombros y sumergida hasta el cuello en agua contaminada, Omayra sobrevivió durante varios días. Su sufrimiento fue transmitido en vivo por televisión a todo el mundo, convirtiéndola en un rostro de la tragedia. Según lo relata la fundación Armando Armero, otros niños y adultos enfrentaron angustias similares en soledad o en lugares donde los reporteros no pudieron llegar. "Lo especial de Omaira fue la fortaleza, alegría y serenidad con las que afrontó el dolor de esos días, hablando con comunicadores, curiosos y personas que la rodeaban", señala la fundación. ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Omayra Sánchez?Diferentes fuentes que cubrieron la tragedia de Armero y en el caso puntual que acompañaron a la pequeña niña durante las horas que pasó con vida sin poder salir de los escombros, recogieron sus últimas palabras, todas dedicadas a su mamá, Aleida Garzón.En una entrevista que le dio la vuelta al mundo Omayra dijo: "Madre, si me escuchas, quiero que reces por mí para que todo salga bien"; luego de ese momento la pequeña empezó a alucinar, hablaba de su escuela y finalmente falleció a pesar de los esfuerzos de quienes intentaron rescatarla. Omayra Sánchez nació en Armero el 28 de agosto de 1972, hija de Álvaro Enrique Sánchez y Aleida Garzón. Cursaba el primer grado de secundaria en el colegio La Sagrada Familia y se preparaba para sus exámenes finales cuando la avalancha la arrastró, junto con su padre, su tía Yinet Soliria y su prima de solo 45 días de nacida. Álvaro Enrique alcanzó a poner a salvo a su hijo, pero Omayra, que se refugió bajo la cama junto con su tía y su prima, quedó atrapada. Su hermano logró sobrevivir, pero su padre, su tía y Omayra fueron víctimas de la avalancha implacable de lodo y piedras.Según cuenta la fundación Armando Armero la imposibilidad de rescatarla con vida se debió a la falla en las motobombas. "Quienes la conocieron aún la recuerdan con su uniforme a cuadros, caminando desde el barrio Santander hasta el barrio 20 de Julio, donde se encontraba el colegio La Sagrada Familia. Allí se destacaba como la mejor estudiante, soñaba con ser arquitecta y era muy aplicada en sus estudios, según sus compañeros. Además, amaba la música y el baile, pasión que se reflejaba en las danzas que más disfrutaba: el bunde tolimense y el sanjuanero, que interpretaba con entusiasmo en el colegio". ¿Por qué su historia tuvo tanto impacto? La historia de Omayra conmovió al mundo debido a varios factores:Su valentía y esperanza: A pesar de su terrible situación, Omayra mantuvo una actitud positiva y esperanzadora, pidiendo a los rescatistas que ayudaran a otras personas atrapadas antes que a ella.La impotencia de los rescatistas: La imposibilidad de salvar a Omayra, a pesar de los esfuerzos de los equipos de rescate, generó una gran sensación de frustración y tristeza.La cobertura mediática: La transmisión en vivo de su sufrimiento permitió que millones de personas en todo el mundo fueran testigos de su agonía, lo que intensificó el impacto emocional de la tragedia.
El 13 de noviembre de 1985, Armero quedó sepultado luego de la explosión del volcán Nevado del Ruiz. El doctor Rodrigo Meléndez, quien fue allí como voluntario aquella vez, recordó la tragedia como un hecho “totalmente caótico” y “desolador”.“Uno sentía que estaba ante el desierto del Sahara. Había una desolación total y uno veía cantidad de personas pidiendo ayuda. Empezamos a organizar equipos de rescate”, contó en diálogo con Los Informantes de Caracol Televisión.Ese día, cuando llegó a la zona junto con otros compañeros, se organizaron para poder rescatar y ayudar a la mayor cantidad de personas posible. Muchas de estas, dijo, suplicaban a gritos que las salvaran.Fue en medio de esto que su vida cambió, cuando fue a ayudar la señora Elena, una mujer que estaba a punto de dar a luz entre el lodo y los escombros del ya destruido Armero. Según dijo, ella solo pedía ayuda y “se quejaba mucho de los dolores de parto”.“Rompió fuente, fue rápido el parto. Salió la chiquita, salió bien y cuando la tuve en mis manos dije: ‘Dios, Rodrigo, cómo le voy a cortar el cordón umbilical’. No hubo más, con los cordones de los zapatos; ahí como se pudo con una navaja”, narró.Ahí, en una camilla y con lo poco que tenían al alcance, nació Consuelo Rodríguez, una bebé que se convirtió en un símbolo de esperanza en medio del desastre que dejó el volcán.“Fue una esperanza muy grande ver que entre la muerte renacía la vida”, sentenció el doctor Meléndez.Luego de esto, madre e hija fueron llevabas a un hospital para ser atendidas y, 38 años después, Consuelo, quien recibió ese nombre para recordar lo ocurrido, y el doctor Meléndez se reencontraron.Fue en los estudios de Caracol Televisión donde este emotivo encuentro se dio; ninguno de los dos lo sabía.Con nervios, pero con una innegable felicidad, ambos se saludaron, se dieron un abrazo y empezaron a recordar todo lo que pasó aquella vez. Consuelo, por su lado, le pidió a Meléndez que le contara cómo fue que ayudó a su mamá. Él, con una sonrisa, le entregó todos los detalles que recordaba.Vea la historia completa aquí:
Pedro Alí, alcalde de Magangué, Bolívar, habló en Mañanas Blu sobre la alerta que existe en el municipio, exactamente, en el barrio Girardot, por la posible ruptura de un dique de contención que podría ocasionar graves inundaciones en la población. De acuerdo con el mandatario, de registrarse la emergencia, esta podría ocasionar graves daños, como lo que ocurrió en Armero, ya que la ruptura del dique de contención podría inundar el 40% del pueblo.Dique a punto de colapsar tiene en riesgo a más de 7.000 familias en Magangué, Bolívar"Yo siempre lo he dicho, que después de Armero, esto sería una tragedia parecida, porque qué son 7.500 familias, treinta barrios, más de 45.000 personas, o sea, el 40% de Magangué se vería bajo cuatro metros de agua. Dios mío, que aquí no vayan a ver quién sabe cuántas Omaira, como en el caso de Armero, pero claro que ya estamos actuando", enfatizó el mandatario. Sobre el diqueEl alcalde de Magangué explicó que esta es una obra que se está haciendo hace varios años en el barrio Girardot por la que, incluso, fueron reubicadas varias familias, sin embargo, varias de ellas volvieron y no se ha podido terminar los trabajos."Hace dos años la obra fue paralizada porque unas familias allí asentadas no se querían movilizar y la obra se encuentra parada. Pasó el tiempo y la erosión sigue incrementándose y hoy está a punto de colapsar el jarillón que no está protegido, entonces en ese esa discusión de poder sacar a esas familias para que las obras continúen, y en ese ir y venir, han pasado dos directores de la Ungrd. La semana pasada nos tocó llamar a calamidad", explicó el mandatario.¿Habrá reubicación de las familias?"No estamos tratando de reubicar. Yo, como alcalde, voy a hacer los traslados presupuestales del caso y voy a darles la compensación para no sacarlos con la Policía. Son casas de material que tienen años de estar ahí ya", aseveró.Escuche la entrevista aquí:
El Instituto Cervantes de Madrid, en España, confirmó que la imagen y la voz de Omayra Sánchez Garzón reposará para siempre en la Caja de las Letras como parte del patrimonio del fondo documental de la Radio Televisión Española (RTVE).La icónica imagen y el desgarrador relato de la niña de 13 años, que falleció atrapada en el lodo, ante los ojos del mundo el 16 de noviembre de 1985, hace parte del legado de ‘Informe Semanal’ de la RTVE. El material pertenece a la radio pública española.La agonía de Omayra quedó registrada para la historia en un reportaje ganador del premio Ondas de España de la periodista Ana Cristina Navarro y el camarógrafo Evaristo Canete, sobre la explosión del volcán Nevado del Ruiz. El video original tiene una duración exacta de 17 minutos con 46 segundos.La reconocida periodista Mari Carmen García Vela, que fue presentadora de Informe Semana, depositó un DVD con tres historias entre ellas el reportaje ‘Colombia bajo el volcán’, con la agonía de Omayra.La cámara acorazada del Instituto Cervantes, conocida como la Caja de las Letras, guarda desde este lunes un legado del programa más longevo de la televisión, que cumple cincuenta años, Informe Semanal: desde guiones de programas históricos hasta reportajes que contaron algo más que un asesinato en directo, el de Isaac Rabin, en la plaza de Tel Aviv.Le puede interesar
En medio de los homenajes a las víctimas, el ministro de Cultura, Juan David Correa, pidió perdón en nombre del Gobierno por las falencias institucionales, del ministerio, durante estos 38 años. El ministro también se comprometió a cumplir con lo consignado en leyes y decretos para Armero y sus víctimas, resaltando que implementara la Ley de Honores a Armero y el Conpes, firmado en 2015.“Hay que abrir otros libros rojos de otras regionales como en Antioquia, Santander, Bucaramanga; hay que llegar a otros países como Holanda, Noruega y Francia, donde fueron adoptados muchos niños de Armero”, destacó Francisco González, director de la Fundación Armando Armero.La búsqueda de los niños que sobrevivieron a la avalancha y que nunca se reencontraron con sus familias es una de las prioridades del ministerio, motivo por el cual se inauguró una valla fotográfica con las imágenes de los 500 niños perdidos en la tragedia, junto con la primera Estación de la Memoria, iniciativa que hace parte de un piloto para preservar la historia de los lugares emblemáticos de Colombia.Quienes vivieron esta tragedia, como Esperanza Tovar, representante Fedearmero, pide que la memoria de la ciudad blanca no se pierda: “Nos regaron por todas partes, mientras tanto nuestra memoria y nuestro arraigo se ha venido perdiendo, a través del tiempo, varios han muerto y otros han desilusionado apartándose de la causa”, afirmó.De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) el 13 de noviembre de 1985, con la erupción del volcán Nevado del Ruiz, más de 25.000 personas perdieron la vida, además, 5.392 viviendas fueron destruidas, lo que dejó más de 229.000 damnificados.
En el Quindío, un miembro de la Cruz Roja que participó en la atención de la emergencia causada por la erupción del Nevado del Ruiz en 1985, compartió esos recuerdos con Blu Radio. Jaime Giovanni Alzate tenía 20 años cuando se unió a las labores de ayuda después de la erupción del volcán, que generó una avalancha de lodo y escombros que arrasó la ciudad de Armero, en el departamento del Tolima. En su relato, el ahora director ejecutivo de la Cruz Roja en Quindío, recuerda con angustia la cantidad de personas que llegaban a la carpa hospital con quemaduras y heridas a causa del lodo."Me impactó mucho ver a la gente quemada en Armero con el lodo que bajaba del volcán. Todo el que llegaba a la carpa hospital que teníamos allí, estaba quemado por el lodo. Esa fue una de las cosas que me marcó y que todavía la tengo aquí en mi cabeza", dijo Alzate en una entrevista con Blu Radio.A pesar de que han pasado 38 años desde aquel desastre natural, Alzate reconoce que aún lo afecta emocionalmente, pero también destaca los avances tecnológicos en la prevención de desastres."Las cosas han cambiado, en este momento hay mejor monitoreo, mejor prevención y se está evacuando a la gente. Esperamos que esto sea solo un recuerdo y quede en la historia", afirmó el socorrista.Junto a Alzate, 380 voluntarios de la Cruz Roja en Quindío están preparados para responder a una eventual erupción del Nevado del Ruiz, con más de 6 toneladas de equipos. Vale destacar la importancia de la labor de los voluntarios de la Cruz Roja y demás organismos de respuesta ante emergencias, así como de la necesidad de estar siempre preparados y actualizados en cuanto a medidas de prevención y atención en casos de desastres naturales.Le puede interesar:
La reconocida tiktoker Paola Pineda estuvo en recorriendo Armero, el pueblo colombiano que quedó arrasado el 13 de noviembre de 1985 tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Décadas después se convirtió en un punto atractivo para los aficionados a lo paranormal y lo misterioso, y muchos se aventuran a recorrer sus rincones más escalofriantes.Paola subió un video en sus redes sociales que rápidamente se volvió viral debido a un supuesto encuentro con un fantasma que la perturbó.En el video, la tiktoker describe que, mientras caminaba por una zona del pueblo, sintió una presencia sobrenatural.“¡Me asustaron! Sentía que el corazón se me iba a salir, me llamaron desde adentro de la bóveda”, escribió en la descripción del video.Según Paola, mientras caminaba sintió una extraña presencia. Entonces, escuchó una voz que la llamaba desde el interior de una bóveda cercana. Aunque inicialmente pensó que podría ser alguien jugando una broma, pronto se dio cuenta de que no había nadie más allí.El encuentro con el supuesto fantasma dejó a la influencer con el corazón acelerado y una sensación de miedo que duró mucho después de que terminó el video. Sin embargo, para muchos de sus seguidores, esta experiencia solo aumentó la fascinación por lo paranormal y la curiosidad por visitar este lugar.¿Qué hace a Armero un lugar atractivo para los amantes de lo paranormal?Armero es un lugar que ha sido marcado por la tragedia y la muerte. En 1985, una erupción del volcán Nevado del Ruiz sepultó la ciudad bajo toneladas de ceniza y lodo. Cientos de personas perdieron la vida, y muchos otros fueron gravemente heridos.Desde entonces, Armero ha sido considerado un lugar embrujado por muchos aficionados a lo paranormal. Las leyendas sobre fantasmas y espíritus han persistido durante décadas, y muchos visitantes dicen haber experimentado fenómenos inexplicables.Algunos de los lugares más populares en Armero para quienes buscan lo paranormal son el cementerio local, el antiguo hospital y los restos de edificios y casas abandonadas. La atmósfera sombría y la sensación de que algo sobrenatural acecha en cada esquina hacen que Armero sea un destino popular para aquellos que buscan una experiencia fuera de lo común.Le puede interesar:
La cámara de Frank Fournier ha retratado mucho dolor desde que en 1976 decidiera cambiar la medicina por la fotografía, 45 años que ha repasado en el festival Xposure que se celebra en los Emiratos Árabes Unidos, haciendo especial hincapié a la tragedia de Armero y la agonía de la niña Omayra Sánchez.Dos pasajes que van de la mano y que marcaron la vida y la carrera de este fotógrafo francés y que jamás se le podrán borrar de su memoria: ver a todo un pueblo sepultado por un alud de lodo debido a la erupción del volcán Nevado Ruiz en 1985 y que provocó la muerte de más de 30.000 personas, entre ellas la pequeña Omayra, informa la organización del festival en un comunicado.Fournier retrató y mostró al mundo la agonía de aquella niña de tan solo 13 años edad, de la que no se separó en ningún momento hasta que finalmente falleció, una imagen que le valió el World Press Photo un año después."Todo el mérito fue de ella", afirma ahora Fournier, que más de tres décadas después de aquella tragedia recuerda la entereza y la valentía de Omayra: "Era una persona maravillosa, incluso en su situación se preocupaba por las personas que trabajan por rescatarla y les decía que se fueran a casa a descansar, que ella seguiría allí al día siguiente".Es hablar de aquel suceso y todavía se "emociona" porque a día de hoy sigue pensando en ella como en su "propia hija"."Tenía la misma edad que uno de mis hijos, y mientras estaba con ella no podía evitar pensar qué habría hecho si le hubiera tocado a él", añade el fotógrafo francés pero afincado en Nueva York desde hace muchos años.La tragedia del Nevado del Ruiz, en Colombia, se convirtió en 1985 en uno de los primeros sucesos retransmitidos a nivel global. Más de 30 años después, Frank Fournier sostiene que la fotografía no ha perdido poder, pero sí "la capacidad de atención de las personas".En una conferencia ofrecida hoy viernes en el marco del festival de fotografía Xposure, Fournier ha hecho un repaso a su trayectoria y ha demostrado que aún hoy continúa siendo un fotógrafo profundamente humanístico."Me considero una persona increíblemente afortunada por haber tenido la oportunidad de contar las experiencias de todas las personas que, con una enorme generosidad, han compartido sus historias conmigo", confiesa el fotógrafo que también denunció el drama de los niños con sida abandonados en orfanatos de Rumanía, mostró al mundo el genocidio de Ruanda y destapó las torturas y violaciones silenciadas a decenas de mujeres durante la Guerra Civil de Bosnia.Preguntado por todo este horror que ha conocido a través de su cámara, Fournier sentencia a modo de conclusión final: "Para mí no es horror, son personas que necesitan ayuda. Es mi trabajo y me gusta hacerlo porque cambia vidas. Lo encuentro enormemente satisfactorio".El Festival Xposure continuará hasta el martes con diversos talleres y conferencias. El encargado de cerrar el certamen será el fotógrafo estadounidense, premio Princesa de Asturias en 2016, James Nachtway, que ofrecerá una charla sobre el periodismo visual y la era de las verdades alternativas. Le puede interesar. Escuche El Mundo Hoy:
Julio Lezama, sobreviviente de la tragedia de Amero, contó en BLU Radio apartes de la historia familiar y la tradición que viven luego 36 años de la tragedia, donde perdió a su padre y 24 miembros más aún están desaparecidos.Esta es una de los centenares de historias que aún se cuentan luego de 36 años, de la tragedia de Armero, para una familia, es tradicional regresar, a casa una de las pocas que quedaron en pie, para recordar a sus familiares y mantener viva la tradición Armerita con la que fueron criados.Julio, con muchas pausas en su relato, asegura que es tradicional para su familia, regresar a lo que fue su hogar, “Hoy, como todos los 13 de noviembre estuvimos en Armero, fuimos a darle una vuelta a la casa pues mirar cómo está la situación, a encontrarnos con amigos, a recordar amigos familiares conocidos personas que quedaron allí y digamos cómo guardar la memoria de lo que fue nuestro pueblo”, narra. La vivienda de don Julio Enrique Lezama Guzmán y doña Gabriela Ferruccio de Lezama, quien era secretaría de Agropecuaria en La Manga, aún permanece en pie, y se ha convertido en punto de orientación para aquellos que regresan a su terruño, está ubicada detrás del hospital San Lorenzo, en la calle 14 número 19 – 58, en la esquina de la cancha de fútbol. Con un largo silencio, y los ojos enjugados con su lágrimas, Julio, continua su relato, “Al lado vivía nuestra abuela materna Bernarda López, y se quedaron ahí, mi abuela, dos tías y un sobrino, no salieron y por eso se salvaron, mi papá desafortunadamente salió. Él ayudaba a la gente de la Defensa Civil y lo llamaron muy seguramente, si no hubiera salido estaría vivo”, prosigue. En el momento de la tragedia, Julio estaba con su mamá, doña Gabriela, en Bogotá, donde él adelantaba sus estudios superiores. Al momento de enterarse de la tragedia sin pensarlo dos veces viajaron a buscar a sus familiares.Para el 7 de diciembre, cuando lograron evidenciar con sus propios ojos la magnitud de lo que había pasado en su pueblo, empezó la angustia de buscar a sus familiares. Según Julio, al llegar a su casa se dieron cuenta que estaba en pie y hasta con el candado en la puerta. Por esa razón buscaron a Arcesio Molina, dueño de la Finca La Manga, quien les prestó una volqueta, para sacar sus pertenencias. Sin embargo, a la ténue esperanza sobrevino la peor desilusión en medio de una escena dantesca, “Nos tocó atravesar dos calles entre la 12 y la 14, porque todo estaba cubierto de lodo, nos acompañaban dos soldados. Al regresar encontramos que la casa estaba abierta totalmente abierta a pesar de que mi papá la había dejado un con seguros, con candado pero había gente allí rompieron las puertas de madera con hachas", refiere. "Encontramos a dos agentes de la Policía sacando la máquina de coser de mi mamá, a dos voluntarios de la Cruz Roja sacando la moto de mi hermana, ya habían sacado el equipo de sonido, los televisores, muchos electrodomésticos. Los soldados hicieron disparos al aire y los ladrones huyeron, recuerdo que Hernando Arciniegas, trabajador de don Arcesio, era un hombre corpulento y grande que se echó en sus hombros la nevera y así la sacó hasta la volqueta. En el trayecto casi se hunde en el lodo que todavía estaba fresco”, recuerda con tristeza. Don Julio se toma una pausa, en sus ojos se reflejan décadas enteras de dolor que el tiempo no ha podido desvanecer. Tras tomar una bocanada de aire, cuenta que tras la tragedia solo lograron rescatar unos pocos muebles, algo de ropa y unos colchones. Estos últimos, apuñaleados, a lo mejor buscando dinero o joyas. De los tres perros que cuidaban la casa, cuenta, dos se salvaron. Fueron llevados con los sobrevivientes para proseguir sus vidas. “Estos muros están, digamos protegidos por la naturaleza. Está una placa que nosotros pusimos para identificar nuestra vivienda. Es el recuerdo que hemos hecho un ejercicio, digamos de recuperar la vida que nos ha dado Dios, esta oportunidad de seguir adelante. para nosotros cada 13 de noviembre es inevitable recordar todo lo que fue la tragedia de hace 36 años y digamos los días posteriores cuando pudimos entrar a la casa y luego todas las visitas que hacemos anualmente aquí Armero”, concluye. Autor: Fernando González / corresponsal de BLU Radio en Tolima Escuche este informe en BLU Radio:
María Gladys tenía 26 años cuando sintió por primera y única vez la fuerza de la naturaleza, aquel miércoles 13 de noviembre de 1985 el mundo se le vino encima. Ese día un león durmiente despertó tras años de inactividad. El volcán Nevado del Ruiz arrojó toda su furia y las altas temperaturas descongelaron el hielo que formó un alud compuesto de agua, arcilla, arboles, tierra y rocas que sepultó todo un pueblo. Así fue la tragedia de Armero.Hoy, 36 años después de la tragedia de Armero, las cifras oficiales señalan que fueron 25.000 las personas fallecidas. A María Gladys la salvó un milagro tras estar dos días bajo tierra: "Me dijeron coja esto de las manos, ahí le mandamos un lazo y amárrese. yo le dije '¿con qué fuerza?' Y me respondieron que me hiciera varios nudos a lado y lado, también me dijeron 'tiene que ponerse las manos hacía la cara porque va rajarse la cara, los brazo o las piernas'."Pero un dolor más fuerte que el de las heridas y las fracturas en su cuerpo, fue ver media vida sepultada. A María Gladys la erupción del volcán no solo le arrebató de las manos a su esposo, desde día tampoco volvió abrazar la bendición más grande que Dios puede conceder a una madre: sus hijos Jesús Manuel, de 7 años, y Nubia Isabel, de 6, de quienes hay registro que salieron vivos, pero ella no los volvió a ver. Junto a su familia, lleva décadas buscándolos sin descanso.En Bogotá hay un rincón donde estas madres matizan el dolor, encuentran apoyo y esperanza. Es la casa de Francisco González o Pacho, como lo llaman sus paisanos, un armerita que con su Fundación Armando Armero empezó una cruzada hace 10 años: buscar a los niños rescatados en la tragedia de Armero y reencontrarlos con sus padres."En nuestra base de datos tenemos 514 niños, niñas y adolescentes reportados y ya hemos podido comprobar. 143 casos en imágenes y testimonios que salieron vivos, hemos tenido 4 reencuentros por ADN", señaló.La Fundación revela que han tenido algunos obstáculos, como la poca ayuda o nula información por parte del ICBF, para encontrar los niños. "Pone en juego la credibilidad de una institución tan importante como la encargada de proteger a los niños, niñas y adolescentes. Dicen que ellos actuaron muy bien, que no hay registros", señalan.BLU Radio buscó al ICBF para preguntar que han hecho por los niños perdidos de Armero, pero la respuesta fue contundente: que ya han dado explicaciones al respecto. La más reciente fue del 10 de noviembre a un derecho de petición que presentó la Fundación. En uno de los apartados se lee:"No contamos con información, tal como, listados con dirección y datos de contacto de las filiales del ICBF, oficinas regionales, casas o centros de adopción a nivel nacional, que tuvieron en sus sedes bajo cuidado y custodia NNA rescatados."Pero Francisco González tiene en su poder un libro de pasta roja y lomo negro con las iniciales del Instituto de Bienestar Familiar, allí aparecen consignados los nombres y fotografías de al menos 200 niños rescatados de la avalancha que acabó con su pueblo."El libro rojo en Ibagué es apenas una pieza dentro de un gran rompecabezas, debe haber muchos libros rojos en Ibagué, en Cali, en Zipaquirá en muchas ciudades", enfatiza.Tras estos hallazgos, el clamor de las madres al ICBF solo es uno: ¡ayuda!"Ellos tienen pruebas, porque hay mucha gente que vio esas pruebas que sacaron de Colombia y que los sacaron del lodo, el mío esta ahí, a él los sacaron", puntualiza María Gladys.Ella y otras madres llevan por dentro esa procesión hace 36 años y nada las detiene. Dicen que seguirán, sin descanso, gastando la energía y los días que les restan de vida en busca de una respuesta: ¿Dónde están los niños de Armero?.Por Nicolás RojasEscuche el podcast La Intérprete con Camila Zuluaga y Sebastián Nohra: