
Este domingo, Venezuela aseguró que mantendrá sus operaciones con empresas petroleras internacionales, a pesar de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de revocar los permisos a socios de la estatal Pdvsa, incluida la española Repsol, para exportar crudo y derivados desde el país caribeño.
En un comunicado, la vicepresidenta ejecutiva y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, afirmó que han mantenido "una comunicación fluida con las empresas transnacionales de petróleo y gas que operan en Venezuela", las cuales fueron notificadas por el Gobierno de EE.UU. sobre la revocatoria de sus licencias.
Rodríguez aseguró que el país ya estaba "preparado para esta coyuntura" y subrayó que las empresas "no requieren licencia ni autorización de ningún Gobierno extranjero, dado que Venezuela no reconoce jurisdicciones extraterritoriales".
"Somos un socio confiable y seguiremos cumpliendo los acuerdos alcanzados. El motor hidrocarburos está activado, y el Plan de Independencia Productiva Absoluta, ordenado por el presidente Nicolás Maduro, permanecerá abierto a todas las inversiones nacionales e internacionales para el desarrollo de este sector estratégico", añadió.
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Maduro, quien asumió un tercer mandato en enero tras su polémica reelección en 2018, ha insistido en que cualquier sanción será "enfrentada, controlada y superada".
Además de Repsol, las medidas afectan a empresas como la estadounidense Global Oil Terminals, la italiana Eni, la francesa Maurel & Prom y la india Reliance Industries, que contaban con permisos excepcionales para procesar crudo venezolano en refinerías globales, pese a las sanciones contra Caracas.
Según medios estadounidenses, la mayoría de estas compañías ya había suspendido las importaciones de petróleo venezolano después de que Trump impusiera esta semana un arancel del 25 % a los compradores de crudo y gas del país suramericano.
En el caso de Repsol y Reliance, con fuerte presencia en EE.UU., se había solicitado autorización para operar en Venezuela sin incurrir en sanciones. Ahora, las empresas tienen hasta finales de mayo para liquidar sus operaciones en el país, lo que reforzaría la estrategia de la Administración Trump para aislar al chavismo.
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No obstante, expertos consultados por EFE advierten sobre un nuevo escenario adverso para Venezuela, especialmente tras la imposición de aranceles a los compradores de crudo y la revocatoria de la licencia a la estadounidense Chevron. Estas medidas, según analistas, golpean el corazón de la economía venezolana, que en enero superó por primera vez desde 2019 el millón de barriles diarios (bpd) de producción.