Equipos de rescate trabajan a contrarreloj en Birmania tras el devastador terremoto de magnitud 7,7
que sacudió el centro-norte del país el viernes. En una región ya golpeada por el conflicto armado, la situación es crítica, con miles de muertos y desaparecidos mientras las organizaciones humanitarias intentan llevar ayuda.
Una tragedia en aumento
El sismo, registrado a las 12:50 hora local (6:20 GMT) en la región de Sagaing, tuvo su epicentro entre las ciudades de Sagaing y Mandalay, a unos 17 kilómetros de ambas y a una profundidad de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Hasta el momento, la junta militar birmana ha confirmado 1.644 muertos, 3.408 heridos y 139 desaparecidos. Sin embargo, los rescatistas en la zona advierten que la cifra podría aumentar.
Rescate entre escombros y el drama de los sobrevivientes
"Llevamos más gente al cementerio que al hospital", relató a EFE un trabajador humanitario en Mandalay, una de las regiones más afectadas. Según su testimonio, solo un equipo de rescate recuperó 30 cadáveres en un día. Además, unas 300 personas de su organización trabajan en diversas zonas de la ciudad, la segunda más grande del país con 1,5 millones de habitantes.
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El Ejército birmano ha declarado el estado de emergencia en seis regiones: Sagaing, Mandalay, Magway, Shan, Naipyidó y Bago. La combinación del conflicto armado con la destrucción provocada por el terremoto ha complicado gravemente las labores de rescate y la entrega de ayuda humanitaria.
"El daño es muy grande y necesitamos más manos", afirmó otro rescatista, quien confirmó que están movilizando voluntarios desde otras regiones.
Crisis humanitaria y llamado de auxilio
Trevor Clark, consejero de emergencia regional de UNICEF para Asia Pacífico, advirtió sobre el impacto devastador del terremoto en los niños y destacó la complejidad de la crisis en Birmania , que ya enfrentaba una severa crisis política y humanitaria tras el golpe de Estado de 2021.
Ante la magnitud de la tragedia, la junta militar ha realizado un inusual llamado a la comunidad internacional para recibir ayuda. China, India y Rusia han sido de los primeros países en responder.
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Por su parte, la ONU anunció que destinará 5 millones de dólares en apoyo humanitario, mientras que la Unión Europea ha prometido 2,5 millones de euros. Organizaciones como World Vision y Médicos Sin Fronteras también han comenzado a movilizarse en el terreno para brindar asistencia.
A pesar de estos esfuerzos, los equipos de rescate locales afirman que aún no han visto a los grupos internacionales en las zonas más afectadas . "Solo vemos a las organizaciones birmanas trabajando", lamentó un trabajador humanitario en Mandalay.
Infraestructura colapsada y dificultades en las comunicaciones
El terremoto ha dejado severos daños en la infraestructura, dificultando aún más los rescates. A esto se suman cortes en las telecomunicaciones, ya que el Ejército ha sido acusado de restringir las conexiones en zonas rebeldes.
Mientras la desesperación crece entre los sobrevivientes y los rescatistas, la comunidad internacional sigue evaluando la mejor forma de llevar ayuda a un país donde la crisis política y el desastre natural se han combinado en un escenario devastador.
Las próximas horas serán cruciales para encontrar más supervivientes y evitar que la tragedia humanitaria siga en aumento.